El objetivo tanto para la inversión como para la promoción es volver con mucha más fuerza. Uno de los sectores que saldrán reforzados será el ‘build to rent’, un campo que ya estaba despuntando antes del parón en España y que ahora tomará aún más fuerza.
El build to rent son los proyectos residenciales pensados y diseñados desde origen para el alquiler.
Un sector que con los cambios sociológicos parece que se verá reforzada por el posible retraso de muchas familias de la decisión de comprar una vivienda, al contrario que en los años previos a 2008.
Dos factores serán clave: el cambio de mentalidad social y la estabilidad que da a los inversores. Según la mayoría de expertos es “el acelerador perfecto para la reactivación inmobiliaria tras esta etapa”.
España se encontraba a más del 50% de distancia de un mercado maduro en alquiler como el de Alemania. Las crisis no provocan una necesidad menor de vivienda, todo lo contrario, lo que sí provoca es la manera de acceder a ella. Otra de las enseñanzas de la crisis es cómo se ha aprendido a ser eficiente desde casa, algo que puede replantear el espacio de oficinas y el de las propias casas.
Se estima que la construcción de viviendas de obra nueva genera una media de 2,4 puestos de trabajo por vivienda y una duración media de 2 años. Una construcción de viviendas nueva que ha dependido siempre de la demanda, la propia accesibilidad a la vivienda y por supuesto el acceso al crédito de los potenciales compradores serán la clave en los años venideros.
El cambio de la perspectiva estratégica de inversores y promotoras, será la redirección de parte de su negocio al ya citado “promover para alquilar” o built to rent.
El principal escollo para que el desarrollo de este tipo de activos fuese lo más óptimo es la falta de suelo adecuado. Es decir, la falta de suelo con un precio ajustado a las rentas que la mayoría de la demanda podría pagar. Desde el sector se plantean dos posibles soluciones: que los grandes tenedores de suelo ajusten sus números y retornos prometidos a sus inversores; y la segunda: que las Administraciones Públicas pusieran en el mercado todo el suelo posible, para así agilizar el movimiento además de digitalizar los procedimientos administrativos para dejar atrás el viejo urbanismo.
Sin duda se abre un nuevo y apasionante camino en la construcción, promoción en inversión inmobiliaria.
Fuente: El inmobiliario mes a mes / Idealista